El escritor marxista José Saramago, fallecido el 18 de junio pasado, fue condenado en abril por la Audiencia Nacional a pagar 717.651 euros a la Hacienda española, al entender que el Premio Nobel no podía justificar su residencia fiscal en Portugal, según informó su abogado, que ha recurrido la sentencia.
La Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional dictaminó el 21 de abril pasado, dos meses antes del fallecimiento del Nobel portugués, que Saramago debía abonar a España 717.651,78 euros por los ejercicios fiscales 1997, 1998, 1999 y 2000, en los que el escritor pagó sus impuestos en Portugal.
La Audiencia Nacional desestimó así un recurso de Saramago contra una decisión anterior del Tribunal Económico Administrativo Central, de 2008, que entendió que el escritor tenía su vivienda permanente en España, en el municipio de Tías (Lanzarote), y que por tanto debía responder ante el fisco español y no el portugués.
La sentencia, que fue dada a conocer por el diario "Canarias 7", ha sido recurrida ante el Supremo por el abogado de Saramago, Andrés Sánchez, socio de los bufetes Cuatrecasas (España) y Gonçalves Pereira (Portugal), que entiende que el Nobel "tenía su centro de intereses vitales y económicos en Portugal, en donde Saramago declaró, ininterrumpidamente, la totalidad de sus ingresos".
Pero la Inspección de Hacienda en España, según recuerda la sentencia de la Audiencia, sostiene que Saramago tenía su domicilio en España, en Tías, poseía tarjeta de residente en España, estaba empadronado en ese ayuntamiento canario y recibía ingresos de entidades españolas como el diario El País, la Fundación Duques de Soria, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) o la Complutense de Madrid.
Cita la sentencia documentos periodísticos y varias relaciones de actividades públicas del recurrente, incluida la entrega del premio Nobel en Estocolmo, en los que se alude a su residencia en Lanzarote, y hasta la propia obra del escritor, como los diarios incluidos en los "Cuadernos de Lanzarote" y la autobiografía de su viuda, Pilar del Río, en donde se reconoce que ambos residen en la isla canaria desde 1993 y que poseen una casa y dos fincas colindantes.





















