Quizá uno de los aspectos menos dialogados de la Ley Orgánica de salud Sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo (en adelante LOSSRIVE) sea los correspondientes a educación y formación de la conciencia colectiva. Dicha colectivización del pensamiento es un paso atrás en el uso de las libertades pues restringe el conocimiento y lo orienta hacia un determinado horizonte.La LOSSRIVE define en su capítulo preliminar los términos "salud sexual" y "salud reproductiva" del siguiente modo: "salud sexual: el estado de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad, que requiere un entorno libre de coerción, discriminación y violencia". Continúa en el siguiente apartado, "salud reproductiva: la condición de bienestar físico, psicológico y sociocultural en los aspectos relativos a la capacidad reproductiva de la persona, que implica que se pueda tener una vida sexual segura, la libertad de tener hijos y de decidir cuándo tenerlos." Ambas definiciones pasan por correctas y no entran a los detalles o matices que más adelante se especifican en el texto. Se ha de señalar el carácter ambiguo que poco define o más bien que poco se enzarza en discusiones ya en la definición pero no exento de malicia en su fondo.
En el título I, con su artículo 5, vemos que las palabras elegidas quieren ser lo menos impositivas posibles y, nunca mejor dicho, políticamente correctas. En dicho artículo, en el apartado a) se finaliza con la descripción del "conocimiento de las opciones sexuales". El texto, queriendo ser lo menos molesto posible, ya hace hincapié en un tema tan polémico. Se consigue trasladar la diferencia macho-hembra como elementos capacitados para la sexualidad, a una distinción de la identidad sexual desviándose así la atención de la función al gusto. Como veremos al avanzar en la lectura del texto se ve que hay un abuso de la autoridad en la elección de todas y cada una de las palabras demostrando así que la LOSSRIVE es sesgada en todos los aspectos y defiende un colectivo mínimo pues expulsa del texto a todas aquellas personas que se amparan en opciones diferentes a las propuestas.
En el artículo 5 parte 2b y 2c se habla de la responsabilidad de las conductas sexuales y de la información sobre anticoncepción y sexo seguro que prevenga de enfermedades y embarazos no deseados. En ningún caso se cita como posibilidad, avalada por la comunidad científica, la abstinencia y la fidelidad como medios concretos para las prevenciones especificadas. O se ha dado la "batalla" por perdida o no se quieren apoyar ciertas actitudes que no van en consonancia con la verdadera responsabilidad sexual.
Uno de los artículos más comprometidos lo encontramos en el capítulo II del título I desarrollado en el artículo 8. Este artículo insiste en la formación académica en materia de salud sexual y reproductiva. El problema aquí reside en las aportaciones que hará sobre la ciencia médica o si, por el contrario, atacará el Juramento Hipocrático de no utilizar los conocimientos adquiridos para eliminar ninguna vida. En definitiva, enseñar médicos a matar sería una simplificación burda pero más comprensible de la realidad que se pretende.
En el Capítulo III, en su artículo 9, la LOSSRIVE hace hincapié en la formación -o deformación- de la conciencia de los más jóvenes con estos dos puntos que cito literalmente "el conocimiento y aceptación de la diversidad sexual" y el "desarrollo armónico de la sexualidad acorde con la personalidad de los jóvenes".
Y ahora imagínese que sus hijos están en clase, pongamos que tienen 10 años, están en cuarto de Primaria y les explican que ellos pueden elegir si ser chicos y que les gusten las chicas... o los chicos o que aún siendo chicos pueden sentirse chicas y acabar siendo chicas. Ya no es la naturaleza quien manda, ahora es el antojo humano.
















