ALBERTO GARCÍA ILLERA: Soy estudiante de Ciencias Exactas y de Ingeniería Técnica Informática de Sistemas en la Universidad de Salamanca.
Vicepresidente de la asociacion la Esfera Digital desde la que nace el periódico la Esfera Digital.
Trader de divisas con especialidad en el par EUR/USD. |

Año 2010, España, 20% de desempleo. Inseguridad ciudadana en imparable alza. Pensiones pendiendo de un hilo. Terrorismo callejero pan de cada día. Jueces, políticos y policías salen juntos de caza. Un presidente hazmerreir del resto del mundo. Universidades topadas por terroristas. El islam avanza amenazante en nuestro país. La juventud no tiene metas ni objetivos por los que luchar.
Todo esto bien podría ser una película Hollywoodiense pero sin embargo es simplemente la situación actual en la que se encuentra nuestro país en un momento histórico tan “apacible” como en el que ahora mismo nos situamos. No sería una película cualquiera, para nada, sería una de esas a la altura de Sylvester Stallone o de John Wayne.
Tranquilos que no me voy a quedar en una simple crítica insustancial en la que no busque ni los culpables ni las soluciones al problema planteado. No soy político y por tanto no tengo las bulas pontificias que eximen a los mismos de dar soluciones a esos problemas que se encargan, tan bien, de que nos salpiquen, a todos, de una forma u otra. Y como siempre me dice mi madre que “lo bien hecho bien parece” empezaré por encontrar el problema y al responsable que comenzó con el mismo. Este será el primero de los tres capítulos en los que desglosaré este tema tan complejo. El segundo hablará sobre la abdicación de nuestra cultura e identidad y finalmente en el tercero daré las soluciones que a mi parecer pueden remediar en la medida de lo remediable la incompetencia a la que nos hemos visto empujados. He aquí pues el primero de los tomos:
Corrían los años 90 y España se encontraba en una situación de bonanza económica. Allá por el año 96 el señor Aznar se hacía con la presidencia del gobierno. Nuestro país continuaba con un crecimiento económico considerable gracias, en mayor medida, a las ayudas provenientes de la Unión Europea.
Es en este momento, durante la presidencia del Aznar, cuando este toma la decisión de abrir las puertas a la inmigración masiva y descontrolada que en un primero momento consigue unos muy buenos resultados para la economía española. Esto es de sentido común. Traemos mano de obra barata y lo que antes costaba producirlo 10 ahora nos cuesta 5. Cualquiera podrá entender que un menor coste de mano de obra repercute en que las ganancias de los empresarios sean considerablemente mayores. Es por ello, entre otras muchas cosas, que los beneficios empresariales crecían por encima del 30% mientras que los salarios de los trabajadores no llegaban a un 3%. Sin embargo esto no era problema. Ese crecimiento de las empresas producía un mayor ingreso del erario público debido a que cuanto mayor sea el poder empresarial mayor serán los impuestos pagados por los empresarios. Pero he aquí la irresponsabilidad gravísima que Aznar había cometido desglosada en varios puntos:
1) La inmigración venida trabajaba de una forma cuasi esclavista, viviendo en situación ilegal y con unas condiciones tanto sanitarias como de seguridad casi nulas.
2) Los trabajadores españoles se niegan, no a hacer los trabajos que toda la vida han hecho, sino a cobrar unos sueldos insultantes por los mismos. La competencia desleal de la inmigración masiva es palpable. Por tanto es falaz que los españoles somos unos señoritos que no queremos hacer este o aquel trabajo. Cualquier español es capaz de hacer lo que sea necesario por mantener a su familia.
3) Debido a la complacida situación tanto de los empresarios como del gobierno, este último debido a su incompetencia y política de “pan para hoy, hambre para mañana”, evita cualquier política de integración para esos inmigrantes no vaya a ser que se enfaden y se le acabe el chollo.
4) Las diferente cultura de los inmigrantes y de los españoles hace que los venidos de fueran hagan caso omiso al sabio refranero español que dice “donde fueres haz lo que vieres” y no solo no se adapten a nuestras costumbres sino que intenten imponer las suyas foráneas (véase el reciente caso del velo islámico). Mis padres, en base a la cultura española, me decían de pequeño que si iba a casa de un amigo tenía que comer lo que me pusieran y si mi amigo volvía de jugar en el parque a las 10, a pesar de que mi madre me dejase quedarme hasta las 12 yo, que estaba en casa de mi amigo, tenía que acatar las reglas de su madre y por tanto volver a las 10.
5) Los inmigrantes debido tanto a una cultura distinta a la nuestra como a las condiciones de trabajo en las que son sometidos en España, comienzan a delinquir. Las penas que se encuentran en España son tremendamente más benévolas que las de sus países de origen por lo que sale relativamente barato delinquir.
6) Para rematar la faena, en la legislatura de Aznar se produce la primera regularización masiva de sin papeles lo que agrava el efecto llamada y así mismo agrava también los problemas planteados anteriormente.
Estos hechos comentados arriba junto con la burbuja inmobiliaria (y las empresas de rating que serán protagonistas en otro momento) o la corrupción urbanística empujan a España a una palpable desaceleración del crecimiento. Sin embargo la incompetencia de las políticas inmigracionistas es especialmente preocupante debido a los problemas que derivados de esta que se generarán posteriormente en la legislatura de Zapatero y que serán protagonistas de la segunda parte de esta pequeña trilogía acerca de la situación político-económica de los últimos 20 años de la historia de España.
Cuando se trata de economía, todo el mundo es un experto que casi siempre se equivoca, y los ejecutivos de negocios no son la excepción.
Alberto García Illera
Gran análisis Alberto; estoy impaciente por leer la continuación.