05-Febrero-2012
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La polución del islandés

No sé si fue diurna o nocturna, pero el caso es que un acto tan íntimo como es la expulsión de un poco de magma por parte de un volcán islandés ha logrado paralizar a toda Europa. Ahí estaba él, más sólo que nadie en este mundo, y ¡la que ha armado! La verdad, Hobbes ha quedado derrotado por el VIH y la obscenidad islandesa, de la cual los españoles no tuvimos el desplacer de disfrutar en las películas de los Esteso, Pajares y Ozores, los inventores del primer porno castizo. Lo de ellos era una barata y provinciana idolatría a la sueca, olvidándose del resto del norte. Pero siempre ocurre, la más modosita…señora en la mesa…

La historia se repite, y ésta parece ser la máxima enseñanza que podemos sacar de cualquier filosofía de la historia. Al fin y al cabo, nihil novum sub sole. Esto es, la historia es choricesca, se repite demasiado, y cuando parece que podemos construir algo olvidándonos de ella por el placer del olvido, acto seguido viene la mala digestión. El menú estaba servido, y los más cautos jamás probamos ninguno de sus platos. Sin embargo, los hambrientos de novedad allí estaban degustando, de primero, progresismo, de segundo, cientificismo, y de postre, zapatero, por ello de compensar volviendo a un oficio artesanal. Pero el consenso siempre ha sido un engaño.

Que estemos en Pascua es un chiste del Señor, ya que fue Éste quien inventó esto de intentar dominar la naturaleza con su muerte y resurrección. Detrás de este gran irracional hecho se encontraba un gran mensaje a la humanidad: se puede domeñar la naturaleza, se puede competir con la madre tierra, se puede superar el abismo de la muerte eterna si amáis hasta morir. Bella paradoja que sólo ha sido entendida científicamente, desgraciadamente, y la tecnocracia parece que intenta dominar todos los aspectos de nuestro vida. Incluso la ciencia es invocada ya como máxima autoridad en todas las áreas, hasta en la del amor: que si nitroglodina más líbido, menos testoreglina igual a estar colgado por alguien.

Hoy, como ayer en Emaus, se nos vuelve a presentar el Señor, como Logoskrator, advirtiendo que jamás conseguiremos dominar absolutamente la naturaleza sino es confiando en Él. Pero no por mala leche, motivo por el cual los ateos se enfadan tanto con Dios, contradictoriamente, sino porque este cotarro es finito, y por tanto, imperfecto de por sí. Así, cualquier pacto con la tecnología es engañoso, por lógica. La moraleja está clara: dejémonos de pactos fáusticos, pues la historia de la humanidad es el relato de un fracaso y la narración de un suspiro satánico. De aquí que podamos sacar dos enseñanzas: que ser conservador es ser pesimista, y que el conservadurismo es un ideario político sin posibilidad de éxito en una sociedad secularizada por su cosmovisión negativa de la vida. Ergo las restantes soflamas políticas son ideología mesiánica competidora de la religión cristiana.

José Miguel García
 

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