05-Febrero-2012
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EL TERCER SEXO

“Los conceptos de hombre o mujer no se ajustan a mí. La solución más sencilla es no tener ningún tipo de identidad sexual” afirma Norrie May-Welby*. Este sujeto de origen inglés con nacionalidad australiana, nació hombre, pero nunca se sintió masculino. Tras realizarse un cambio de sexo, tampoco encontró su sitio como mujer. Después de multitud de operaciones y tratamientos, Norrie comenzará una nueva vida con el género “neutro”. Él/Ella ha hecho historia consiguiendo que las autoridades reconozcan los derechos civiles de las personas que no se consideran de ningún sexo. ¿Es su caso habitual en nuestra sociedad actual? ¿Podría llegar la Justicia española a legislar sobre esta materia?


“Cuanto más tratemos de ser normales, menos fieles seremos a nosotros mismos” sentencia Norrie, pero, ¿quiénes más se encuentran en su situación de “sexo neutro” o “tercer sexo”? En la India, se calcula que hay más de un millón de hijras (en hindi “impotente”), denominación que reciben los transexuales, eunucos y hermafroditas. De hecho, es el único país del mundo donde sus ciudadanos pueden declararse en sus documentos oficiales como de “otro” sexo. Tras vivir durante años como personas marginadas socialmente, considerándolas entre seres místicos y demoniacos, la Comisión Electoral india ha subrayado que los integrantes del “tercer sexo” no tienen por qué verse privados de su derecho al voto ni a presentar una candidatura electoral. Sin duda, que estos ciudadanos puedan votar y ser votados mejorará su integración en el común de la sociedad india pero, ¿qué aceptación tendría dicha medida en Europa y, concretamente en España?

Si este caso llegara a nuestros legisladores, en virtud del artículo 14 de nuestra Constitución, no se debería discriminar a español alguno por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, pero yo me pregunto: ¿Dónde tendrían cabida los llamados “hijras”? Difícil sería delimitar qué operaciones en el cuerpo de la persona lo hacen dejar de ser un sujeto “con forma humana”, o incluso qué deficiencias adquiridas desde su nacimiento le imposibilitarían disfrutar de los derechos más personalísimos que cualquiera de nosotros sí podemos ejercer, cada día.

Considerar a sujetos hermafroditas como personas, parece más que necesario, pues sólo así pueden equipararse en derechos y obligaciones a cualquier hombre o mujer español. Ellos nacieron con esa condición. Sin embargo, aquel sujeto que nacido de un sexo tradicional (hombre o mujer) decide no sentirse de ningún sexo, ¿debería dejar de ser considerado persona y quedar al margen de la Ley?

La Constitución exige a nuestros poderes públicos remover los obstáculos que impidan la libertad e igualdad de los individuos. Sin embargo, en un país en el que las leyes van muchas veces un paso por delante con respecto a incipientes realidades sociales que se entienden como mayoritarias, cuando en verdad no lo son; cuestionarse la existencia de un “tercer sexo” debería ser sopesado con mucha cautela y templanza por parte de nuestros legisladores.


Patricia Sanz López
*Nota bibliográfica: The Daily Telegraph.

7 Comentario(s) - Añadir un comentario

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Patricia, muy bueno el artículo. Coincido contigo en que es díficil sostener legalmente la consideración de un "tercer sexo" . Va a ser aún más complicado recoger jurídicamente las características y requisitos físicos y anatómicos de este tercer género , que cuando se regularon los supuestos de cambio de sexo. Veremos con que nos sorprende el legislador. Un saludo


Javi

Todas estas personas lo que hubieran necesitado desde el comienzo es una buena orientación que se basara en una educación moralista. La naturaleza dice que sólo hay dos sexos, ¿por qué inventarnos un tercero? Subrrealista.


J.L.P.

Lo complicado será la efectiva determinación pero: ¿Realmente será este un problema tan cercano como se plantea? Esperemos sólo que no tenga cabida en nuestra legislación, demasiadas leyes tenemos ya para cubrir deseos oportunistas... Un saludo Patricia.


Irene

Poner de manifiesto un problema antes de que se piense si quiera en legislarlo supone apuntar hacia una legislación prudente. Más vale concienciar a la sociedad de que este tipo de situaciones no son ni mucho menos las normales. Es una muestra más de la pérdida de valores que está sufriendo día a día la persona humana: entendemos mayorías por pequeños grupos de gente; y, aunque deban ser escuchados, no son ellos el parámetro que refleje las inquietudes de la mayoría, ni mucho menos. Gran artículo Patricia.


José Antonio Ureta

Esto tiene que ser sopesado realmente con mucha cautela, como dice Patricia. Porque la libertad e igualdad de los individuos se basa en lo que somos realmente y no en lo que querríamos ser. Si no, habría que autorizar el robo al que quiere ser millonario y darle título de médico a uno que se cree taumaturgo. Cada uno es lo que es, o sea aquello que recibió de la naturaleza y que desarrolló o no desarrolló por su acción personal. Abstraer de la naturaleza y sobredimensionar los aspectos sicológicos lleva a los absurdos apuntados arriba. Eso vale también para el debate en torno de la "identidad sexual", creo yo.


Jorge

Creo que hasta el transexual debería ser considerado como una persona más (tal y como sucede hoy en día), el problema es querer definirlo fuera de los sexos conocidos. ¿Y el hermafrodita? Seguro que posee en su ADN un matiz o de varon o de hembra, por lo que hasta incluso él o ella no puede refugiarse en un nuevo concepto. Y eso es lo que pasa con algunos denominaciones, que se crean antes de que exista la realidad y no viceversa.


culex

No se puede legislar sobre cualquier hecho aislado que solo afecte a una minoria, aunque no olvidemos que también es necesario proteger a esa minoria siempre que no se caiga en el absurdo. Lo que debería imperar es el sentido común, del que tanto carecen nuestros actuales politicos

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