“Los conceptos de hombre o mujer no se ajustan a mí. La solución más sencilla es no tener ningún tipo de identidad sexual” afirma Norrie May-Welby*. Este sujeto de origen inglés con nacionalidad australiana, nació hombre, pero nunca se sintió masculino. Tras realizarse un cambio de sexo, tampoco encontró su sitio como mujer. Después de multitud de operaciones y tratamientos, Norrie comenzará una nueva vida con el género “neutro”. Él/Ella ha hecho historia consiguiendo que las autoridades reconozcan los derechos civiles de las personas que no se consideran de ningún sexo. ¿Es su caso habitual en nuestra sociedad actual? ¿Podría llegar la Justicia española a legislar sobre esta materia?
“Cuanto más tratemos de ser normales, menos fieles seremos a nosotros mismos” sentencia Norrie, pero, ¿quiénes más se encuentran en su situación de “sexo neutro” o “tercer sexo”? En la India, se calcula que hay más de un millón de hijras (en hindi “impotente”), denominación que reciben los transexuales, eunucos y hermafroditas. De hecho, es el único país del mundo donde sus ciudadanos pueden declararse en sus documentos oficiales como de “otro” sexo. Tras vivir durante años como personas marginadas socialmente, considerándolas entre seres místicos y demoniacos, la Comisión Electoral india ha subrayado que los integrantes del “tercer sexo” no tienen por qué verse privados de su derecho al voto ni a presentar una candidatura electoral. Sin duda, que estos ciudadanos puedan votar y ser votados mejorará su integración en el común de la sociedad india pero, ¿qué aceptación tendría dicha medida en Europa y, concretamente en España?
Si este caso llegara a nuestros legisladores, en virtud del artículo 14 de nuestra Constitución, no se debería discriminar a español alguno por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, pero yo me pregunto: ¿Dónde tendrían cabida los llamados “hijras”? Difícil sería delimitar qué operaciones en el cuerpo de la persona lo hacen dejar de ser un sujeto “con forma humana”, o incluso qué deficiencias adquiridas desde su nacimiento le imposibilitarían disfrutar de los derechos más personalísimos que cualquiera de nosotros sí podemos ejercer, cada día.
Considerar a sujetos hermafroditas como personas, parece más que necesario, pues sólo así pueden equipararse en derechos y obligaciones a cualquier hombre o mujer español. Ellos nacieron con esa condición. Sin embargo, aquel sujeto que nacido de un sexo tradicional (hombre o mujer) decide no sentirse de ningún sexo, ¿debería dejar de ser considerado persona y quedar al margen de la Ley?
La Constitución exige a nuestros poderes públicos remover los obstáculos que impidan la libertad e igualdad de los individuos. Sin embargo, en un país en el que las leyes van muchas veces un paso por delante con respecto a incipientes realidades sociales que se entienden como mayoritarias, cuando en verdad no lo son; cuestionarse la existencia de un “tercer sexo” debería ser sopesado con mucha cautela y templanza por parte de nuestros legisladores.
Patricia Sanz López
*Nota bibliográfica: The Daily Telegraph.
Patricia, muy bueno el artículo. Coincido contigo en que es díficil sostener legalmente la consideración de un "tercer sexo" . Va a ser aún más complicado recoger jurídicamente las características y requisitos físicos y anatómicos de este tercer género , que cuando se regularon los supuestos de cambio de sexo. Veremos con que nos sorprende el legislador. Un saludo