Que hable de paternidad responsable puede ser insultante pues ni soy responsable ni soy padre, aunque lo segundo nunca se sabe, tal y como están las cosas, a uno le pueden sacar seis hijos de la noche a la mañana. Que esto sea mi caso, ni confirmo ni desmiento, le dejo la investigación a los periódicos y a quien pueda estar interesado. Además, el tema puede resultar poco interesante puesto que todo país europeo se está perpetrando un suicidio demográfico. Las causas son evidentes. Por un lado, el haberse capado a los europeos el sentido del misterio, esto es, de Dios y la eternidad, ha hecho que la natalidad descienda puesto que “en el deseo de eternidad todo hombre busca dejar un descendiente tras de sí”, como decía Aristóteles en el De Anima, algo que posteriormente Dostoievski también expresaría en Los hermanos Karamazov a través de Ivan Fëdorovic: “si destruís en el hombre la fe en la propia inmortalidad, inmediatamente se apagará en él no sólo el amor, sino también cualquier fuerza vital capaz de perpetuar la vida en el mundo” .
Por otro lado, la concepción mecanicista que el Estado y el capitalismo (ambos van de la mano) ha cosificado el concepto que los europeos tienen sobre sí mismos, lo que ha hecho que las esferas económicas de nuestra vida se prioricen antes que otras realmente más importantes. Carl Schmitt escribió a este respecto que “la mecanización del Estado puede ser una grandiosa imagen de la concepción mecanicista del cuerpo humano”. Asimismo, y para ser rigurosos, también habría que añadir que el hecho de que la propiedad filial se haya convertido objeto del hurto estatal desanima bastante la parida nacional. EpC (existente en toda Europa expresamente o implícitamente en otras asignaturas gemelas), la educación estatal obligatoria, la prohibición del home-schooling y el freno al cheque escolar creo pone de manifiesto lo expresado.
Pero como decía al comienzo, simplemente quería hacer una pequeña reflexión sobre la paternidad responsable y es que, a pesar de ser de los que piensa que importa más la cantidad de amor que la calidad de vida, también creo que el tema de los hijos no sólo afecta al tema afectivo, sino que es un problema de roles a ejercer por parte de los padres como tales. Es decir, bueno es que uno sienta orgullo por el propio hijo, pero me parece absurdo que el tener más o menos sea juzgado como más o menos loable. En este sentido, hay personas que han perdido perspectiva y creen que el tema del número filial es banal, dejando todo a la Providencia divina.
Pues bien, ser padre de un hijo no es fácil, así que imagínense de 10, 11 o 12. Hay quien podrá, y hay quien no, pero por favor, no quiero escuchar más aquello de el hijo mayor cuida al pequeño y así sucesivamente en la cadena filial. Los hijos son hijos y los padres son padres. Que éstos últimos tengan los que deseen, pero de forma responsable, siendo conscientes de que su tarea como padres y educadores no es delegable, y no en el sentido moral, sino natural. Lo mismo que decir que “somos amigos de nuestros hijos” es una memez inmensa, pues entonces dejas a tu hijo huérfano aunque le sumes un amigo, también lo es cambiar de categoría cuando se dice que el hermano mayor actúa como padre. Quien tenga oídos que oiga, y alabado sea el que con un gran número de hijos ha actuado como padre con todos ellos.
José Miguel García
muy buen artículo! nuestros hijos serán robots.... sino al tiempo