
Los piratas de hoy en día saben cuál es el bien jurídico más valioso de cualquier Estado: la vida humana. Ingeniosos fueron los corsarios somalíes el pasado 2 de octubre, cuando apresaron el buque vasco que navegaba en aguas del Índico y secuestraron a nuestros compatriotas.
Pero, ¿qué actuaciones se han llevado a cabo para liberarles desde entonces?
De un lado, la toma de una decisión firme por parte de nuestro Gobierno ha brillado por su ausencia: Más de cuarenta días han tenido que transcurrir para que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, asuma toda la responsabilidad. Por su parte, la Ministra de Defensa, Carmen Chacón, ya había apuntado que Defensa recomendó dejar en la zona a “Abdu Willy” y “Raageggesey Hassan Haji”, los dos piratas detenidos por la Armada Española.
De otro, el abogado de “Willy” se impacienta y parece que incluso más que los familiares de nuestros marineros. Si bien el letrado tiene razón en que la bandera que enarbole un buque determina su nacionalidad, no es la única condición: En función del art. 92 de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (firmada en Montego Bay el 10 de diciembre de 1982), el Alakrana viajó siembre bajo pabellón español; por lo que, con o sin ikurriña, con o sin bandera española, debería ser considerado español.
El verdadero problema es si la detención de los dos piratas realizada por la fragata española “Canarias”, fue llevada a cabo en aguas somalíes o internacionales. Si hubiera tenido lugar en aguas somalíes, la legislación internacional carecería de validez. Así, el resto de Estados que firmaron la Convención de la ONU sobre el Derecho de Mar, no podrían cooperar en la represión de este acto de piratería. Por lo que atañe a los dos piratas que se encuentran en prisión provisional, es necesario que se dicte una nueva resolución para la concreción de los hechos imputados. Mientras tanto, la reforma del Código Penal, aprobada el viernes 13 de octubre, por el Gobierno, tan sólo necesita su definitiva tramitación por parte de las Cortes: Así se recuperará el delito de piratería, desaparecido desde la reforma del texto penal en 1995. Gracias a la nueva regulación, los jueces podrían optar, mediante esta vía, entre mantener en prisión a los extranjeros ilegales (los dos piratas detenidos) o expulsarlos por delitos castigados con menos de 6 años. No cabe duda que la expulsión de estos corsarios a su país de origen, Somalia, sería la mejor opción. Pero, ¿qué ocurriría entonces con nuestros marineros, ¿conseguirían ser liberados?
En esta historia de piratas y bucaneros hay un tesoro muy valioso: las vidas humanas. Seguro que cuando regresen, se pensarán más de dos veces qué bandera enarbolar antes de salir a faenar, pues como bien enuncia el artículo 4 de la Constitución Española de 1978: La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.
Patricia Sanz López
El Gobierno tenía que haber tenido mano dura desde el principio, y si no fíjense en los franceses, qué pronto solucionan ellos los temas de piratería... A ver si se aprueba pronto la reforma del código penal y vuelven estos pobres pescadores a casa.