05-Septiembre-2010
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El Imaginario

Alergias, fiebres, pandemias

Que España ha ganado el mundial es un hecho. Es improbable que quede alguien que aún no sepa el resultado de uno de los mundiales más promocionados y vendidos de la historia deportiva internacional. Si bien es cierto que el fútbol es, más que un deporte, un rito casi de culto para muchos seguidores repartidos por todo el globo, el Mundial de Sudáfrica de este año 2010 constituye un hito sin precedentes en la larga trayectoria de la promoción de eventos de este tipo; la publicidad, el merchandising, todas las campañas que se han realizado en torno a esta competición han supuesto el summum en lo que a difusión deportiva se refiere (véase, la renovación de la canción tradicional africana Waka waka, impuesta por la FIFA, y que en boca de Shakira parece un novísimo y gran producto comercial con gancho diseñado específicamente para este Mundial).

¿Son multitud?

No resulta novedad constatar el asombroso y difícilmente superable grado de depravación gratuita que nos ofrece la serie Física o Química a cargo de la cadena Antena 3. Al parecer, en la nueva temporada que se emite actualmente, la incorporación de Sergio Mur o Alex Batllori al cartel de actores ha levantado cierto revuelo hormonal entre las adeptas de la serie. Sin embargo, ha sido Olivia Molina la que ha provocado la mayor controversia en su papel de profesora de literatura que, según ella, ‘es una mujer libre, con ganas de darse el derecho de vivir el amor, la sexualidad, la amistad’. Lo más probable es que haya confundido radicalmente los tres términos, y por eso se haya lanzado a un nuevo trío dentro de la trama de la serie, junto con otros dos profesores del centro en el que imparte clases (a la sazón, uno de ellos, su compañero de piso).

¡Al rico ocio electrónico!

¡Que me lo quitan de las manos! Y no puede ser más literal la expresión. La esperada llegada del iPad ha provocado interminables colas frente a los principales centros distribuidores de Appel en EE UU; es increíble lo que 24,2 x 18,9 x 1,27 cm de tecnología punta pueden conseguir. Más de 300.000 unidades vendidas en la primera hora desde que se puso a la venta. Es probable que ni siquiera el Sr. de la Manzana Mordida esperase semejante histeria colectiva ante un producto a caballo entre el smartphonek (teléfono inteligente) y el ordenador portátil. Y eso contando con que sólo ha salido hasta ahora el modelo Wi-Fi; abróchense los cinturones cuando a finales de este año aparezca en el mercado el modelo con conexión 3G.

Colorín colorado,hemos abortad

A menudo suele escucharse la frase de un sabio que dijo que la moda es un saco que se va llenando hasta ser vaciado y vuelto a llenar con lo mismo; inequívoca afirmación que ha encontrado una nueva forma de verse corroborada un poco más allá de nuestra Europa fashion victim: Filipinas. Los anales históricos de este pueblo reiteradamente conquistado nos hablan del baybayin, lengua autóctona perdida en las primeras conquistas, que hoy pervive en la nueva corriente de jóvenes adeptos a los tatuajes, que graban en su piel estos símbolos para pervivencia de su maltrecha y casi olvidada cultura. Es curioso cómo el tatuaje en sí, lo que empezó siendo un símbolo de poder y valentía, y posteriormente de estigma y denostación, en estas islas, al igual que en muchos otros pueblos antiguos, hoy ha sido configurado como un elemento decorativo para seguir colmando nuestra imagen narcisista y que tan excéntricamente pretendemos modelar a capricho.

Ecuaciones de alta costura

Mientras se decide entre el micrófono y la gran pantalla, Lindsay Lohan ha preferido cambiar de tercio y acercarse a la moda por la puerta de atrás. Y no me refiero a que haya descubierto el fascinante mundo de los montacargas y el atrezo escénico, pero tampoco ha desfilado contoneando su semidesintoxicada anatomía.

La polémica pelirroja (ahora rubia, veremos cuánto dura) comenzó recientemente un proyecto de colaboración/asesoramiento con Estrella Archs avalado por la firma Ungaro, que vio la luz en la última pasarela de París, con pésimas opiniones de los grandes maestros de la alta costura y una inexplicable e inesperada aceptación general, a pesar de la etérea justificación del fichaje de Ungaro.

Compradores compulsivos

Con motivo de su XXV aniversario, la cadena Hipercor ha lanzado un spot publicitario que, sabiendo leer entre líneas, da bastante juego para destripar otra de las maravillosas y loables señas identificativas de la sociedad que nos toca vivir. El anuncio se emite en televisión, con lo cual es difícil que no lo hayamos ni siquiera oído de fondo; pues bien, para aquellos que por suerte o por desgracia no sepan de qué hablamos, a grandes rasgos el spot consiste en una toma de una chica joven (que bien podría estar descrita en la entrada anterior de este blog) frente a un espejo sosteniendo un vestido sobre sí misma, juzgando cómo le sentaría, con un saneado armario detrás de sí, quejándose de que no tiene nada que ponerse.

Vendiendo a ciegas

Es de conocimiento público que la malévola función de la publicidad consiste en engañar al consumidor, en idear pérfidas estrategias que consigan provocarle una diarrea consumista a su bolsillo, a fin de sanear indiscriminadamente las cuentas corrientes de algunos comerciantes. ¡Error garrafal, señores! Como en todo gremio, siempre habrá un porcentaje de publicistas que carezcan de escrúpulos, para los que Autocontrol no sea más que un grupo de amigos con el que no salen de fiesta, pero el hecho cierto es que la publicidad en sí lo único que pretende es enfocar en deseos concretos las necesidades inherentes a todo ser humano. Y de lo contrario, que dé un paso al frente quien nunca ha escogido una bebida en vez de otra cuando ha tenido sed, por poner un ejemplo.

Año nuevo, tele sin publi

Hace días que hemos despedido el ya lejano 2009. En este nuevo año, nuestro Gobierno nos felicita las fiestas con una decisión, cuando menos, sorprendente. Las cadenas de televisión públicas TVE y La 2 comienzan su programación desde el día 1 de enero de 2010 sin publicidad alguna. Parece ser que estos canales se han acogido a la nueva ley de Financiación, y de este modo pueden eliminar todos los contenidos publicitarios de su parrilla. Hasta aquí, hechos asépticos. Llegados a ese punto, nos ponemos a reflexionar, y objetivamente, para pocos méritos que hace el Gobierno, habrá que reconocérselos: la supresión de la publicidad en las dos cadenas públicas trae consigo una medida de ampliación de contenidos propios, una dilatación de los espacios informativos, a la vez que nos facilita el poder disfrutar de series y cine sin interrupciones.


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